Bitcoin y la inflación: lo que el oro y la plata te dicen

Del imperio romano al COVID: por qué el oro y la plata marcan máximos, qué rima con 1971 y 2008 y qué papel juega bitcoin frente a la inflación.

Iván López, analista on-chain y fundador de CriptoATH
Iván López Publicado el Actualizado el 18 min de lectura
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El error de adivinar el futuro mirando el presente

La inmensa mayoría de los inversores (y sí, incluimos a los criptobrós aquí) están cometiendo un error que les va a salir muy caro: intentan adivinar el futuro mirando el presente.

Intentan adivinar el futuro reaccionando a lo que acaba de pasar, obsesionados con la volatilidad inmediata, los mensajes de Trump, las declaraciones de la Fed, los aranceles... Lo que no saben (algunos sí lo sospechan) es que el sistema macroeconómico actual se está rompiendo como nunca antes lo había hecho. Y esto tendrá consecuencias desagradables para los que no estén preparados.

Hoy vamos a corregir eso. Quiero darte una ventaja brutal sobre el resto del mercado. Quédate porque este artículo lo vas a disfrutar. Te lo aseguro.

Miras el precio, pero ignoras la mecánica: el ruido frente a la señal
Miras el precio, pero ignoras la mecánica: el ruido frente a la señal

No estoy aquí para darte una clase de historia aburrida ni para soltarte teoría académica. Vengo a enseñarte la mecánica exacta, el patrón que se repite una y otra vez cada vez que el sistema fiat empieza a colapsar. Simplemente. Así que agarra tu café porque este artículo de hoy lo merece.

☕ Vamos al grano.

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Tres bullruns que cambiaron el mundo para siempre

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si llevas un tiempo en el mundo cripto, ya habrás comprobado que esa frase se queda corta: tropezamos mil veces. No sé cuánto tiempo llevarás en los mercados o en cripto, pero estoy convencido de que en ese tiempo has visto a la gente cometer el mismo error de forma cíclica.

No obstante, hay una verdad (que habrás leído más de una vez) que diferencia a los veteranos de los turistas: la historia no se repite, pero rima. Y comprender esto es fundamental.

A lo largo de las últimas décadas, hemos vivido momentos críticos en los que el miedo ajustó los precios y, a su vez, rompió el mercado. En esos instantes de caos absoluto, cuando la confianza en el papel se evaporaba, los activos duros (los metales) dejaron de ser una inversión aburrida para convertirse en el único paracaídas disponible en ese avión que cae en picado.

Con los 3 eventos que te voy a relatar a continuación, vas a entender por qué tu dinero se comporta como lo hace hoy. Sigue leyendo.

1971, 2008 y 2020: la historia no se repite, pero rima
1971, 2008 y 2020: la historia no se repite, pero rima
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1971: el día que el dinero se convirtió en papel mojado

Para entender por qué cada vez compras menos cosas en el Mercadona con tu mismo sueldo, tienes que viajar a un domingo por la noche de agosto de 1971.

Antes de esa fecha, el mundo financiero tenía una correa corta: los políticos no podían imprimir dinero a su antojo. A esa disciplina se la llamaba el sistema de Bretton Woods.

Piénsalo así: el billete de dólar que llevabas en el bolsillo no era dinero en sí mismo. Era un recibo de depósito. Un vale. Si tenías $35, tenías el derecho legal de ir a la Reserva Federal y exigir una onza de oro físico a cambio. La ecuación era simple: Estados Unidos no podía imprimir más billetes que lingotes tuviera en la bóveda. La inflación estaba controlada a la fuerza.

Pero hicieron trampa (no lo veías venir).

Estados Unidos empezó a vivir muy por encima de sus posibilidades (la Guerra de Vietnam y el gasto público disparado) y cometió el pecado capital de la banca: imprimieron muchos más vales (dólares) que oro real tenían para respaldarlos.

El resto del mundo no era estúpido. Francia olió la estafa y decidió ejecutar el cobro: envió buques de guerra al puerto de Nueva York para canjear sus montañas de dólares de papel por el oro físico que les prometieron.

Las bóvedas de oro en Estados Unidos empezaron a vaciarse a una velocidad de vértigo. Y Washington entró en pánico.

El 15 de agosto, Nixon rompió la economía. Interrumpió la programación televisiva y soltó la bomba: “Se cierra la ventanilla del oro”. Fue un impago técnico en toda regla, aunque lo vendieron como una “medida temporal” (la mentira más larga de la historia financiera).

Desde ese momento, el dólar dejó de ser un recibo por un activo escaso para convertirse en papel pintado respaldado únicamente por “la fe en el gobierno”. Tal cual. Tenías que confiar tus ahorros en el gobierno de turno.

¿El resultado? Sin el freno de aquella correa corta, la inflación se desbocó y la década de los 70 se convirtió en una pesadilla de precios. Pero el mercado, que siempre busca la verdad, reaccionó con violencia: el oro pasó de estar fijado a $35 a tocar los $850 en 1980.

1971: el shock de Nixon y el fin del patrón oro
1971: el shock de Nixon y el fin del patrón oro

💡 La lección es brutal: Cuando rompes el vínculo con lo físico y la confianza se evapora, el precio de la escasez tiende a infinito.

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2008: la borrachera de deuda y la impresora infinita

Saltamos al nuevo milenio. Tras el susto de las puntocom y el 11-S, los bancos centrales cometieron un error fatal: inundaron el mercado de dinero barato para estimular la economía.

¿Qué hicieron los bancos con ese dinero regalado? Se pusieron creativos. Demasiado creativos.

Los banqueros cogieron hipotecas basura (subprime), las empaquetaron con un lazo bonito, las calificaron como inversiones seguras y las vendieron por todo el mundo. Construyeron un castillo de naipes gigante sobre papel de fumar. El oro olió el desastre mucho antes que nadie y empezó a subir verticalmente a principios de los 2000.

Y entonces, en septiembre de 2008, pasó lo que tenía que pasar.

El gigante Lehman Brothers colapsó. El pánico fue real y absoluto: el sistema financiero global se congeló y estuvimos a punto de que los cajeros automáticos dejaran de escupir billetes.

Ante el abismo, la Reserva Federal hizo algo inédito, algo que cambió la naturaleza del dinero para siempre: inventó el Quantitative Easing (QE).

Vale, ¿y esto del QE qué es?

Consiste en sacar la impresora de dinero a una escala nunca vista. Compraron la basura tóxica de los bancos con dólares creados de la nada. Era dinero inventado. El mensaje al mercado fue brutal: “El sistema está roto, y nuestra única herramienta para arreglarlo es devaluar tu dinero imprimiendo más”.

El oro, validado por el caos, pisó el acelerador a fondo rompiendo los $1,900 en 2011. El metal dorado se convirtió en el refugio definitivo.

2008: Lehman Brothers, el QE y el bloque génesis de bitcoin
2008: Lehman Brothers, el QE y el bloque génesis de bitcoin

Pero en medio de ese incendio bancario, ocurrió el evento más importante de nuestra generación… 👇🏻

💡 El 3 de enero de 2009, mientras los bancos eran rescatados con dinero público, alguien (o algo) llamado Satoshi Nakamoto minó el bloque génesis de Bitcoin. En su código dejó incrustado un titular de periódico sobre el rescate a los bancos.

Hasta aquí la muestra

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