Rotación del oro a bitcoin: por qué no va a suceder
Y, paradójicamente, eso es lo mejor que podría pasar. Por qué la gran rotación de liquidez del oro a bitcoin no llegará, explicado con una piscina.
La frase de la cafetería
Ayer, mientras desayunaba, escuché una conversación al fondo de la cafetería.
Podría ser una de tantas conversaciones absurdas, pero hubo una frase que me llamó la atención por encima de otras:
“Estoy comprando monedas de oro”
Esa frase no la habríamos escuchado en otro contexto. La escuché ayer porque el oro lleva rompiendo ATH tras ATH desde hace más de un año, revalorizándose mucho en poco tiempo.
Esa conversación es un ejemplo de FOMO. El miedo a quedarse fuera.
Pero hoy no vengo a hablarte del FOMO que hay en torno a los metales (que lo hay), sino de algo mucho más interesante:
LA FAMOSA ROTACIÓN DEL ORO A BTC.
Claro, y es que durante años hemos considerado a Bitcoin como el Oro 2.0, o el Oro Digital. A gusto del consumidor. Entonces… ¿Por qué leches no sube, lateraliza o cae con fuerza mientras que el oro vive su momento dulce?
Y voy más allá… Entras a Twitter y no paras de leer que habrá rotación de liquidez del oro a Bitcoin.
Bueno.
Hay algo que debes entender:
Esa rotación masiva, tal y como dicen algunos, no va a suceder. Y te voy a explicar por qué.
La piscina y el jacuzzi
Vale, vamos a bajar las cosas a tierra. Quiero que entiendas esto a la perfección.
Imagínate la liquidez global (el dinero) como si fuera agua. Y los activos (oro y Bitcoin) como los recipientes que contienen el agua. Ambos recipientes sirven para guardar valor, pero sus dimensiones físicas son muy diferentes.
La piscina
El oro es la piscina olímpica. Una estructura enorme con una capitalización de mercado que ronda los 16 billones de dólares. Es profunda, inmensa y, sinceramente, aburrida. Si un banco central decide meter 10 mil millones de dólares hoy en oro, sería algo así como tirar una piedra considerable al centro de la piscina. ¿Qué sucede? Pues que se generan unas pequeñas ondas, el nivel del agua en las paredes se movería apenas unos milímetros, y en unos segundos, la superficie volvería a estar en calma. El precio apenas se mueve porque hay mucha agua para absorber el impacto de la piedra.
El jacuzzi
Bitcoin, sin embargo, es un jacuzzi de alta tecnología, con burbujitas, con soporte para apoyar tu copa, etc. Su capacidad total es de 1.5 billones de dólares. Esto es, 10 veces más pequeña que la piscina olímpica que te comenté antes. El agua se mueve rápido, burbujea, pero es un recipiente pequeño.
De acuerdo. Ya vemos las diferencias entre uno y otro activo, ¿verdad?
Las matemáticas no fallan. Y la matemática de la rotación es literalmente imposible.
¿Qué pasaría si tiras la misma piedra, la que no le hizo ni cosquillas a la piscina, al jacuzzi? Pues que el agua se desbordaría con violencia.
Por lo tanto, si intentas sacar el agua que ha entrado recientemente en la piscina olímpica (unos 3 billones de dólares) y la metes de golpe en el jacuzzi, el resultado no es un bitcoin más caro. Lo que obtienes es una inundación. Y esta es la rotación que muchos esperan (y que no va a suceder).
Físicamente no hay suficiente espacio para alojar tal cantidad de liquidez.
La fantasía de la gran rotación es eso, una fantasía
Algunos piensan que la piscina y el jacuzzi están conectados por tuberías. Y aquí hay un error.
Vamos a verlo.
El agua que llena la piscina olímpica del oro tiene una composición química diferente al agua del jacuzzi. No estamos hablando de dinero especulativo de un criptobró minorista. Es agua institucional dura: fondos de pensiones, reservas soberanas de naciones, y tesorerías bancarias conservadoras.
Digamos que es agua que no puede evaporarse, bajo ningún concepto.
Su única misión es asegurarse de no perder. Que no haya volatilidad.
Por lo tanto, hay algunos filtros regulatorios que impiden ese flujo de liquidez de un recipiente a otro:
- El filtro de la volatilidad: un fondo de pensiones, por ejemplo, no puede permitirse el lujo (por estatutos) tocar activos que pueden caer un 60% en medio año.
- Las tuberías legales: normativas bancarias globales penalizan a los bancos que custodian criptomonedas. Así que, mientras que para un banco la custodia de oro no penaliza su balance, la custodia de bitcoin le es más costosa.
Por lo tanto, aunque el oro esté en máximos (incluso puede corregir), esa liquidez que ha recibido últimamente está atrapada en su piscina por su propio diseño. Oro y Bitcoin son dos ecosistemas que, aunque similares, operan con reglas financieras muy distintas (de momento).
¿Podrá cambiar esto en un futuro? No lo sé.
La buena noticia, que la hay
No quiero que te vayas con un mal sabor de boca.
De hecho, todo esto que te he contado no es algo malo para Bitcoin, al contrario.
Lo bonito de la analogía del jacuzzi es que no necesita mucha agua para parecer lleno.
Bitcoin no necesita que haya una rotación masiva de oro hacia él. No es necesario que los bancos centrales vendan su oro para comprar bitcoin. Debido a su escasez absoluta y a lo estrecho de su mercado, Bitcoin sólo necesita unas “gotas”.
Si tan sólo el 1% de la liquidez que sobra del oro encontrase una pequeña grieta en esa tubería, el efecto en el jacuzzi sería inmediato y brutal.
Ese 1% puede ser el combustible que Bitcoin necesita.
Por eso mismo, mi mensaje es de tranquilidad.
No te frustres mirando la gráfica del oro. No seas impaciente. Relájate. No esperes la “Gran Rotación”, porque es físicamente imposible. El oro seguirá siendo esa piscina tranquila y aburrida, y Bitcoin seguirá siendo el jacuzzi donde ocurre la acción explosiva. Como vengo diciendo: “por ahora”.
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