Posiblemente llevas años construyendo una cartera con criterio. Acciones, fondos indexados, quizás algo de inmobiliario. Sabes lo que es un drawdown, una asignación táctica y el coste de oportunidad. No eres un novato. Tú ya sabes cosas.

Y ahora alguien te habla de Bitcoin.

El problema no es que no sepas lo que es. El problema es que nadie te lo ha explicado desde tu marco. O te lo han contado pregonando que va a cambiar el mundo, o tu gestor de confianza te lo ha descartado como especulación pura sin molestarse en argumentar. Dos extremos que no te sirven de nada. A ti no. Tú quieres saber más.

Este artículo es el que debería haber existido cuando empezaste a plantearte la pregunta.


No es una acción. No es una divisa. No es exactamente oro. ¿Entonces qué es Bitcoin?

Aquí está el primer problema: intentas encajar Bitcoin en una categoría que ya conoces y no encaja bien en ninguna.

No produce flujos de caja, así que no puedes analizarlo con un PER ni con descuento de flujos. No está respaldado por ningún banco central, así que no funciona como una divisa tradicional. Se llama "oro digital" por todas partes, pero tampoco es exactamente eso.

Lo que es Bitcoin, si buscas la definición más precisa: un activo monetario digital con escasez programada y efectos de red.

Escasez programada significa que nunca va a existir más de 21 millones de unidades. No lo decide ningún gobierno, ninguna empresa, ningún consejo de administración. Está en el código desde el primer día y no puede cambiarse. El oro también es escaso, pero nadie sabe exactamente cuánto oro queda por extraer. En Bitcoin, la emisión futura es conocida. Siempre.

Efectos de red significa que su valor está directamente relacionado con cuánta gente lo adopta y lo usa como reserva de valor. Igual que el teléfono no valía nada cuando solo lo tenía una persona, Bitcoin se vuelve más robusto y más relevante a medida que más capital institucional, más países y más inversores individuales lo incorporan a su ecuación.


Con esto seguro que lo entiendes

Imagina que el oro es una piscina olímpica y Bitcoin es un jacuzzi.

Si tiras la misma piedra en los dos, en la piscina no pasa nada. En el jacuzzi el agua se desborda.

La capitalización del mercado del oro ronda los 20 billones de dólares. La de Bitcoin está todavía muy por debajo. Eso significa dos cosas simultáneamente: que los movimientos de capital tienen un impacto mucho mayor en el precio (de ahí la volatilidad que tanto asusta), y que el recorrido potencial de adopción institucional es enorme comparado con el que ya ha recorrido.

Es la aritmética básica del activo.


Por qué BlackRock estudia algo que hace tres años ignoraba

Si hay algo que debería darte permiso para estudiar Bitcoin sin sentirte irresponsable, es lo que ha pasado en los últimos dos años con las instituciones.

BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, lanzó un ETF de Bitcoin en enero de 2024. Y no lo hizo porque le pareciera divertido. Lo hizo porque sus clientes lo pedían y porque el análisis interno lo justificó. En España, algunos bancos ya permiten comprar y custodiar Bitcoin directamente desde la banca tradicional, cuando hace pocos años recomendaban a sus clientes no acercarse a Bitcoin.

Esto no convierte a Bitcoin en un activo seguro. Sigue siendo volátil, sigue teniendo drawdowns históricos del 80%, sigue siendo un activo que requiere convicción para no vender en el peor momento.

Pero sí cambia algo importante para el inversor tradicional: el coste reputacional de estudiarlo ya no existe. Ya no estás mirando algo marginal. Estás mirando algo que los grandes fondos han decidido que merece atención.


Lo que este activo no es

Antes de seguir, lo que Bitcoin no es, porque importa decirlo:

No es una garantía de rentabilidad. Quien te prometa multiplicaciones concretas en plazos concretos está inventando cosas.

No es un activo de corto plazo para el inversor que no puede soportar ver su posición caer un 50% en tres meses. Eso ha pasado. Puede volver a pasar.

No encaja si lo que buscas es estabilidad. Para estabilidad hay otros activos. Bitcoin tiene una función diferente: posible reserva de valor a largo plazo con una volatilidad que hay que ser capaz de gestionar, no de eliminar.


El siguiente paso antes de hacer cualquier cosa

La pregunta que deberías plantearte no es "¿va a subir Bitcoin?". Nadie lo sabe. La pregunta útil es: "¿qué función podría cumplir en mi cartera y bajo qué condiciones tendría sentido una exposición pequeña?"

Esa pregunta tiene respuesta. Pero la respuesta depende de cuánto puedes permitirte perder sin tomar una decisión emocional, de qué vehículo de acceso encaja con tu perfil operativo, y de si estás dispuesto a entender aunque sea mínimamente en qué punto del ciclo está el mercado cuando decides entrar.

Los siguientes artículos de esta serie responden exactamente eso: cómo se analiza Bitcoin sin mirar el precio, y créeme, esa es la respuesta a muchas de tus dudas.